Cuántos buenos recuerdos me dejaste,
desde que era una niña los recuerdo como si fuera ayer;
la hermana pequeña de mi padre,
la que cuando yo pasaba los veranos en el pueblo
aún continuaba soltera con compromiso
y yo era participe en las horas de siesta mientras te acicalabas
para cuando llegara tu amor a recogerte por la tarde
y presumir de la novia que tenia mientras paseabais por el pueblo.
desde que era una niña los recuerdo como si fuera ayer;
la hermana pequeña de mi padre,
la que cuando yo pasaba los veranos en el pueblo
aún continuaba soltera con compromiso
y yo era participe en las horas de siesta mientras te acicalabas
para cuando llegara tu amor a recogerte por la tarde
y presumir de la novia que tenia mientras paseabais por el pueblo.
Recuerdo como te pintabas las uñas y arreglabas el pelo
mientras yo me probaba tus zapatos de tacón (que me estaban enormes)
mientras yo me probaba tus zapatos de tacón (que me estaban enormes)
pero me gustaba tener
esos centímetros de altura con esos zapatos preciosos
(donde ponía mucho algodón en la punta
para poder colocar el talón encima de ese fantástico tacón)
esos centímetros de altura con esos zapatos preciosos
(donde ponía mucho algodón en la punta
para poder colocar el talón encima de ese fantástico tacón)
Te casaste con ese pedazo de hombre
que tanto te quiere (todavía)
y te llevó muy lejos… yo pensaba:
“que suerte irse al extranjero"... (holanda)
como si la luna allí fuera diferente;
Cuánto tuviste que trabajar y poder volver a tu tierra.
Y volviste con dos retoños.
Para entonces yo ya tenía mis propios zapatos de tacón,
pero seguía admirándote, porque la magia la tenias tu,
sin tacones, sin acicalarte…
eras tu la que brillabas con luz propia
y lo demostraste hasta el final, luchando por vivir,
Y volviste con dos retoños.
Para entonces yo ya tenía mis propios zapatos de tacón,
pero seguía admirándote, porque la magia la tenias tu,
sin tacones, sin acicalarte…
eras tu la que brillabas con luz propia
y lo demostraste hasta el final, luchando por vivir,
Hoy nos visitó tu hija con tu nieto,
aunque te fuiste días antes de que el naciera
sé que lo conoces bien
y que cuidaras de él como hiciste con todos nosotros;
al verlo me acorde de ti (aunque lo hago a menudo)
y se me quedaron tantas cosas por decirte
que quiero enviar esta carta por si pudieras leerla.
Todavía estas con nosotros
y te recuerdo siempre con tu sonrisa,
porque no la abandonaste nunca…
ni en el final.
Nunca podré olvidar tu paso por mi vida.
